Sus ojos brillaban, quería escaparse
No quería ser parte del sacrificio
El puñal abrió el orificio
Y el animal empezó a desangrarse.
A quien te mata, no maldigo
Pero sí reto la suerte tuya
Escapaste del arado, el hambre y la puya
Para terminar como un fugitivo.
Su cuerpo cayó al suelo inerte
Rumió como grito de humano
Lloré, como si fuera un hermano
Al ver al toro en brazos de la muerte.
Me pregunté cuál era el objetivo
¿Sería por la carne que este toro moría?
Me respondí: este mundo perdido,
Matando satisface, su alma vacía.
viernes, 7 de diciembre de 2007
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